Nutrición en la adolescencia
Un adolescente es una persona de entre 11 y 18 años aproximadamente que experimenta grandes cambios físicos y psicológicos, junto con un crecimiento acelerado. Las necesidades nutricionales, directamente relacionadas con la velocidad de crecimiento, varían según el individuo y el sexo, pero siempre son muy elevadas para hacer frente a estos cambios. Una nutrición adecuada, sin carencias ni excesos, es fundamental para que el proceso se complete con normalidad.
Esta etapa es, además, una última oportunidad para promover consejos de salud y buenos hábitos alimenticios, ya que los hábitos adquiridos suelen ser definitivos. Por ello, es crucial que los adolescentes conozcan cómo alimentarse correctamente y los riesgos de una mala alimentación.
Cambios fisiológicos en esta etapa
La adolescencia marca el segundo periodo de crecimiento acelerado, que generalmente ocurre entre los 10-13 años en las niñas y los 13-16 en los niños. El crecimiento se produce en todas las direcciones: longitud y peso de los huesos, masa muscular, depósito de grasa, ensanchamiento de hombros en los hombres y caderas en las mujeres, y desarrollo del aparato genital.
Las niñas crecen unos 7 cm por año, sobre todo en los 6-12 meses previos a la primera menstruación, con un incremento de grasa responsable del aumento de peso. Desde los 13 hasta los 16 años, el crecimiento continúa de forma más lenta. Los niños aumentan unos 9 cm por año y siguen creciendo hasta los últimos años de la adolescencia. Su aumento de peso se debe principalmente al desarrollo de la masa muscular. La estatura adulta se alcanza entre los 18-20 años, aunque la masa ósea aumenta hasta los 25.
A los 11 años, las niñas han alcanzado el 84% de su altura adulta y los niños el 78%. En cuanto al peso, los niños tienen el 55% del adulto y las niñas el 59%. Al final de la pubertad, el contenido de tejido adiposo en los chicos es del 12% de su peso, mientras que en las chicas es del 25%.
La mineralización ósea se intensifica, captando el esqueleto unos 280 mg de calcio diarios. Durante estos años se adquiere el 25% de la masa ósea final. La prevención de la osteoporosis comienza desde la infancia.
También se producen cambios emocionales y sociales que modelan la personalidad del individuo y pueden influir en su conducta alimenticia. Los adolescentes, que buscan independencia, suelen estar muy influenciados por su grupo de amigos y los mensajes sociales. Es frecuente que omitan comidas (especialmente el desayuno), consuman muchos tentempiés, se preocupen por mantener un cuerpo delgado pero adopten hábitos erróneos para lograrlo, descuiden los hábitos saludables, y consuman alcohol, tabaco u otras drogas.
Costumbres y prácticas alimenticias durante la adolescencia
El apetito en la adolescencia suele ser voraz debido a las elevadas necesidades nutritivas. El adolescente adquiere el 25% de su talla adulta, el 40-50% de su peso definitivo, aumenta el 50% de su masa esquelética, un 33% su volumen sanguíneo y casi duplica su masa muscular.
Los hábitos alimentarios se ven influenciados por la búsqueda de autonomía, la preocupación por el aspecto físico y la influencia de amigos y medios de comunicación. Esto conduce a prácticas de riesgo, entre las que destacan:
Mayor número de comidas fuera de casa, con visitas frecuentes a establecimientos de comida rápida.
Aumento del consumo de aperitivos, snacks, bebidas refrescantes y alimentos caprichosos entre horas, en detrimento del desayuno, las frutas y las verduras, lo que favorece el sobrepeso y las caries.
Experimentación con dietas especiales sin control (vegetarianas, macrobióticas, hipocalóricas) que pueden provocar carencias nutricionales. También pueden aparecer trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, sobrepeso), repulsión hacia alimentos como la leche, la pasta o las legumbres, y su sustitución por refrescos y golosinas.
Supresión de comidas, lo que puede provocar falta de concentración y disminución del rendimiento escolar. En caso de sobrepeso, se debe acudir a un profesional para una dieta equilibrada con un 25% menos de calorías, combinada con ejercicio.
Inicio en el consumo de alcohol, drogas y anticonceptivos orales.
El alcohol aporta 7 kcal/g sin valor nutricional, lo que puede llevar a carencias de proteínas, vitaminas y minerales, alterar el desarrollo, provocar problemas hepáticos y disminuir el apetito.
Los efectos nutricionales de los anticonceptivos orales dependen de varios factores, pero comúnmente incluyen:
Aumento de colesterol y triglicéridos.
Disminución de ciertos aminoácidos.
Modificación de vitaminas (aumento de vitamina A, carencia de niacina, disminución de vitamina C y ácido fólico).
Aumento de la concentración sanguínea de hierro.
En resumen, su uso, junto con el de tabaco o alcohol, conduce a hiperlipemias y produce disminución de beta carotenos, ácido fólico, vitaminas del grupo B, zinc, calcio y magnesio.
Otras situaciones de riesgo nutricional son:
Aumento de la actividad física, que varía según el sexo y el momento del estirón puberal.
La maduración sexual más tardía en los varones, que puede asociarse a menor autoestima y mayor riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Enfermedades crónicas que alteren los requerimientos nutricionales.
El embarazo, que aumenta las necesidades energéticas, de vitaminas y minerales. Las madres adolescentes tienen mayor riesgo de prematuridad y bajo peso al nacer. La lactancia en esta edad requiere suplementos, especialmente de calcio, para prevenir la disminución de la densidad ósea.
Recomendaciones dietéticas adaptadas a esta etapa
Las recomendaciones dietéticas están condicionadas por el brote de crecimiento óseo y el gran aumento de masa corporal, lo que exige un mayor aporte de energía, proteínas y micronutrientes.
Los nutrientes clave son las proteínas, el calcio, el hierro, el zinc y las vitaminas C y A. En los chicos, el aumento del esqueleto y el músculo, tejidos metabólicamente más activos, implica mayores requerimientos nutricionales. En las niñas, el aumento del tejido graso y el inicio de la menstruación hacen del hierro un nutriente esencial.
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