Salud Integral


La Salud Integral es un concepto que reconoce la estrecha relación entre la salud y la alimentación. Hoy, esta visión se actualiza a través de tres pilares fundamentales: el consumo de alimentos funcionales para fortalecer el sistema inmune, la adquisición de hábitos saludables y el desarrollo de una conciencia nutricional profunda.

La célebre frase de Hipócrates, “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”, resume perfectamente esta sinergia. No se trata solo de comer, sino de elegir alimentos con una función específica para nuestro bienestar, adoptar rutinas que sostengan la salud y comprender el impacto de nuestras decisiones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". Este concepto se amplía al incluir la armonía con el medio ambiente. Desde esta perspectiva, la salud deja de ser una ausencia para convertirse en una construcción activa donde nosotros somos los protagonistas, tomando decisiones informadas sobre nuestra nutrición y nuestro estilo de vida.

Comúnmente, nos preocupamos por la salud solo cuando enfermamos. Sin embargo, la conciencia nutricional nos invita a que sea un interés constante. Estamos saludables cuando gozamos de capacidades físicas, mentales y sociales que nos hacen sentir plenos. Este estado de bienestar ideal se alcanza con el equilibrio entre los factores físicos, emocionales y sociales, un principio rector de los hábitos saludables.

José Manuel Casado Sierra, en su libro “Caminando hacia la salud”, afirma: “La salud y la felicidad son estados inherentes al ser humano y dependen de uno mismo”. Este principio subraya la importancia de la conciencia y la responsabilidad personal.

Un estilo de vida saludable es el vehículo que permite a la sociedad y al individuo un desarrollo armónico, mejorando la salud integral y elevando la calidad de vida. Cambiar hacia este estilo de vida requiere romper paradigmas, pero es esencial. Implica preguntarnos no solo "¿qué como?", sino también "¿qué hago?". ¿Incluyo alimentos funcionales en mi dieta? ¿Mantengo una actividad física regular? ¿Gestiono mi estrés?

Pablo Neruda, en su “Oda a la manzana”, expresa: “quiero ver a toda la población del mundo unida... mordiendo una manzana”. Si pensamos en la manzana como un símbolo de los alimentos funcionales y la salud integral, su visión representa la unión de distintos criterios para lograr un bienestar colectivo.

En conclusión, los máximos beneficios para la salud no se encuentran en un solo "súper alimento", por muy funcional que sea, sino en la práctica constante de hábitos alimentarios saludables, sostenidos por una conciencia nutricional que tiene como objetivo último la Salud Integral

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