Nutrición en el embarazo

                                         


Nutrición en el embarazo

El embarazo es una etapa anabólica, de construcción de tejidos (uterino, mamario, placentario y fetal). Por ello, la dieta de la mujer embarazada tiene necesidades energéticas y plásticas elevadas. La correcta o inadecuada alimentación de la madre afecta no solo a su organismo, sino también al desarrollo del bebé, su peso al nacer, su salud e incluso su propensión a padecer ciertas enfermedades en la edad adulta.

Cambios fisiológicos en esta etapa

Los cambios fisiológicos pueden analizarse desde la perspectiva del feto y de la madre.

En los dos primeros meses de gestación se diferencian las células que formarán los órganos del futuro bebé; el crecimiento es lento y predominan los cambios cualitativos. A partir del tercer mes, el crecimiento se acelera, se desarrolla el esqueleto y el peso fetal aumenta de unos gramos a aproximadamente 3,5 kg al nacer.

En la madre, se producen cambios físicos y hormonales que incluyen:
*   Aumento del tamaño del útero y las mamas.
*   Incremento general de peso y de grasa, especialmente en caderas.
*   Aumento del volumen sanguíneo y disminución de los niveles de eritrocitos y hemoglobina.
*   Incremento de la frecuencia cardíaca y de la eficiencia pulmonar.
*   Retención de líquidos y mala circulación sanguínea.
*   Molestias digestivas (náuseas, vómitos, acidez, estreñimiento).

El aumento de peso recomendado durante la gestación es de entre 9 y 12 kg. Este incremento debe ser ligeramente superior (15-17 kg) en mujeres con peso reducido o adolescentes, y algo inferior (7-8 kg) en mujeres con obesidad. Durante el primer trimestre, el aumento debe situarse entre 0,7 y 1,4 kg; el resto del tiempo, se calcula un aumento de unos 0,3-0,4 kg por semana.

La distribución aproximada de esta ganancia de peso es la siguiente:
*   Feto: 3,5 kg
*   Placenta: 0,6 kg
*   Líquido amniótico y otros líquidos orgánicos: 0,8 kg
*   Útero: 0,9 kg
*   Mamas: 0,4-1 kg
*   Volumen sanguíneo: 1,8-2,5 kg
*   Líquidos intersticiales: 1,2-2 kg
*   Reserva grasa de la madre: 1,6-4 kg

Comportamiento y trastornos alimentarios característicos del embarazo

Durante el embarazo el apetito suele aumentar, pero no es cierto que "la mujer deba comer por dos". Una alimentación excesiva puede repercutir negativamente en la salud de la madre y del bebé.

Las molestias más comunes son las náuseas, los vómitos (sobre todo matinales), el estreñimiento, la acidez y los antojos.

Las náuseas y vómitos son más frecuentes durante el primer trimestre. Para combatirlos, se recomienda:
*   Disminuir el consumo de alimentos ricos en grasa o fritos.
*   Evitar grandes cantidades de líquidos al levantarse o durante las comidas.
*   Comer alimentos secos y ricos en almidón, como tostadas o galletas, al levantarse.
*   Sustituir la leche entera por desnatada, bebida de soja o lácteos fermentados.
*   Tomar platos fríos y poco aromáticos.
*   Comer raciones pequeñas y frecuentes, cada 2-3 horas.
*   Evitar movimientos bruscos y esperar un tiempo para cepillarse los dientes tras las comidas.
*   Tomar infusiones digestivas como hinojo, anís verde o jengibre.

El estreñimiento se puede mejorar consumiendo alimentos ricos en fibra (cereales integrales, salvado de trigo, frutas y verduras), aumentando la ingesta de líquidos y practicando ejercicio regular como natación o caminar.

La acidez o pirosis suele producirse hacia el final de la gestación. Las medidas recomendadas son:
*   Comer raciones pequeñas y de manera frecuente.
*   Evitar acostarse o recostarse después de comer.
*   Evitar alimentos ricos en grasa, fritos o muy condimentados.
*   No tomar líquidos durante las comidas.
*   No llevar ropa muy ajustada.

Los antojos responden a la necesidad inmediata de consumir un alimento específico. Se recomienda satisfacer estos deseos, siempre que no desequilibren la dieta normal.

Recomendaciones dietéticas adaptadas a esta etapa

Las necesidades nutritivas varían según la etapa del embarazo. Durante el primer trimestre, las demandas no son muy considerables debido al pequeño tamaño del embrión. Sin embargo, los últimos tres meses son un período de gran crecimiento fetal que requiere un elevado aporte de energía, proteínas, vitaminas y minerales.

Conforme avanza el embarazo, las necesidades de la madre aumentan, especialmente en lo que se refiere a proteínas, minerales (calcio, fósforo, hierro, zinc, yodo, magnesio, selenio) y vitaminas (D, E, C, ácido fólico, tiamina, riboflavina, niacina y B12).

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